LA HUELGA DE HAMBRE DE MANÉ

maneHace ya ocho días que Mané Flores inició su huelga de hambre por un trabajo digno acampado en la Plaza Nueva frente al Ayuntamiento de Sevilla. El paro ejerce su destructiva acción en las personas, como una gota de agua que va haciendo un agujero hasta en la roca más sólida, va moldeando a las personas, pero no a Mané, que se ha cansado de buscar un trabajo durante más de 3 años. Ahora se ha plantado en la mismísima Plaza Nueva de Sevilla, delante del Ayuntamiento de la ciudad, con una pancarta en la que pide trabajo, y un aislante de goma para dormir por las noches.

Dice que sólo quiere un trabajo digno, que a sus 49 años, está dispuesto a trabajar en lo que haga falta. De ánimo está bien, bromea sobre la comida, tiene esperanza de que estos días sirvan de algo. Cuenta que algunas personas se acercan para hablar con él sin conocerlo, y le preguntan qué pretende conseguir. Él insiste en que lo que quiere es trabajar, y estando ahí existe la posibilidad de que alguien se pare y le ofrezca un trabajo. Alguna mujer mayor lo ve allí sentado y sufre, quieren darle “algo para un café”. Su buen corazón se retrata con este gesto, aunque la necesidad de Mané es mucho más profunda, todas las personas tenemos derecho a trabajar, queremos hacerlo, ganarnos la vida, realizarnos en lo personal y lo profesional. Necesitamos pan, sí, pan. No vivimos del aire. Afortunadamente la cultura y la educación de Mané no le han hecho pensar en otras alternativas de conseguir su derecho más allá de su sacrificio/protesta/exigencia personal: una durísima huelga de hambre. Otras personas con menos luces tiran por otros derroteros…

Mané se hidrata con regularidad y recibe la visita de algunos amigos o compañeros de asamblea. Sólo habla de cosas buenas: de la visita del amigo que le hizo reir por la mañana, de los chistes que le sacaron al hecho de que no le arrancara la moto a este amigo, de qué será el bocata que se coma para celebrar cuando todo termine, de lo distraido que está viendo “el pase de modelos etc. Mané nos anima y nos enseña de qué pasta está hecho: es todo un señor.

Hoy sólo ha pedido un plástico para taparse pues esta tarde noche en Sevilla habrá agua.

ocho días… Mucha suerte Mané, ¡eres un luchador y la mereces!

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